Una de las personas que se enteró demasiado pronto de esta idea fue
-Aaaaah ¿Así como las historias de Isabel Allende?- fue lo que me respondió ella, sin esconder el tono jocoso en su pregunta.
-Eeeeeh, bueno… sí, algo así- me vi obligado a reconocer.
Y es que, efectivamente, una de las influencias más fuertes detrás de este proyecto es el estilo de Allende (y decenas de otras plumas latinoamericanas, por supuesto) de crear un relato coral infinito, nutrido con las vivencias más cotidianas que puedes desprender de la historia de una familia inmensa, diversa, de apariencia, tradicional, pero a ratos efímeros tan mágica como cualquier personaje de García-Márquez.
Por supuesto que no describiré a nadie tal cual es, ni relataré ninguna anécdota tal cual sucedió. Lo que haré será registrar cada evento que ha llevado a este pequeño accidente temporal, llamado “familia Bustamante-Castro”, ha determinar la existencia del individuo que redacta estas líneas. Un registro tan subjetivo como puede llegar a ser cualquier relato oral y tan cargado de los sentimientos que acompañen al autor en el minuto de cada publicación.
Trataré de no dejar nada afuera. Ni lo bello ni lo feo, ni lo malo ni lo bueno. Lo real y lo fantástico, lo humano y lo divino… Todo tendrá cabida en este blog, mientras esté vinculado, aunque sea de la manera más forzosa, antojadiza y lejana, con el recorrido histórico de mi familia. Esto por una simple razón: por ellos y para ellos va dedicado el esfuerzo.
Para ustedes, con mucho cariño, padres, hermanos, primos, tíos y abuelos.
De la pieza más insignificante del engranaje más pequeño, llamado José Manuel Bustamante Castro.
¡Espero, de todo corazón, que lo disfruten!

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